El hospital de Santa Caterina

El Hospital de Santa Caterina de Girona junto con el Hospital de la Santa Creu de Barcelona, además de actuar como centros sanitarios y de acogida de personas necesitadas, eran los únicos puntos que se hacían cargo de los niños huérfanos. 

La Casa de Maternidad o Casa de Misericordia se encontraban en el Hospital de Santa Caterina. Con los años, cuando el número de niños acogidos se incrementó considerablemente se creó el Hospicio en el edificio que actualmente es la Casa de Cultura de Girona.

El abandono de recién nacidos era una práctica bastante generalizada. Las circunstancias que llevaban al abandono de un bebé o de un niño pequeño podían ser varias, unas más comprensibles que otras y que se reducían a la pobreza o esconder un desliz.

Los pequeños eran abandonados a las puertas de un hospital, iglesia o casa particular. En otras ocasiones se dejaba el niño a exposición en una confluencia de caminos, con la esperanza de que alguien que pasase por allí lo viera y lo recogiera. El apellido Expósito viene precisamente de aquí y hace referencia a ese niño o niña que fue expuesto en un cruce de caminos.

Todos estos niños abandonados a las puertas de un hospital, iglesia o camino eran llevados al Hospital de Santa Caterina de Girona que estaba habilitado como hospicio. El trayecto hasta allí era largo y penoso para esos bebés que, a menudo, morían por el camino, ya sea de hambre o por el frío que habían pasado mientras estaban expuestos en el camino.

El Retiro

El Retiro era una sección del Hospital de Santa Caterina. Allí acogían a las mujeres embarazadas a partir del 7º mes de embarazo y hasta que eran dadas de alta una vez hubieran parido a su bebé.

Muchas de estas mujeres eran chicas sin recursos que se habían encontrado con una promesa de matrimonio rota y un embarazo no deseado.

Otras eran muchachas de familias acomodadas que, para esconder el desliz y el escándalo que supondría en su entorno social más inmediato, recluían a la hija embarazada hasta que hubiera dado a luz. Una vez producido el parto y después de ser dada de alta, regresaba a su casa como si nada hubiera ocurrido. Cuando una de estas muchachas paría en el Hospicio y manifestaba la voluntad de renunciar a su hijo, el bebé quedaba registrado como “hijo de padres incógnitos” o “hijo de padres desconocidos”. El niño o niña se quedaba en el hospicio y seguramente nunca sabría cuál era su procedencia.  

Hasta los cinco años los niños permanecían en la Sección de Párvulos.

Cuando fueran mayorcitos les enseñarían un oficio y las niñas, a menudo, tenían como única salida trabajar de criadas.

 Fuente consultada: Pobresa i marginació a la Catalunya il.lustrada de Miquel BORRELL i SABATER

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