La familia y los hijos

El sentido de familia era bastante diferente de cómo lo sentimos actualmente. En aquellos tiempos se entendía la familia en un sentido amplio, más allá de la pareja y los hijos. Era positivo formar parte de una familia numerosa, no de hijos, sino de primos, cuñados, hermanos, …. porque la vida era tan vulnerable que, la pareja o los hijos a menudo eran transitorios y la muerte era algo muy común en cualquier familia. Cuando la muerte se llevaba a los más allegados los familiares ayudaban a seguir adelante. El dolor por la pérdida del marido, la mujer o los hijos no debía ser diferente al dolor actual pero era algo tan habitual y en unas condiciones, muchas veces, tan precarias que tenían que dejar el dolor a un lado y continuar viviendo.

Muchas personas que quedaban viudas se casaban muy pronto por segunda, tercera o cuarta vez, más por el interés de formar parte de un núcleo familiar que no por amor. La supervivencia era la prioridad.

Las casas, por un regular, solían tener solamente una habitación, dos como mucho. Allí vivía toda la familia. La intimidad era algo imposible y adultos y pequeños debían compartir espacios y vivencias. Esto, no era impedimento para que la natalidad fuera muy elevada. Un exceso de hijos abocaba a una familia a la pobreza más absoluta. 

Parir es uno de los procesos naturales más bellos que las mujeres tenemos el privilegio de experimentar. Tener un hijo en esos tiempos no suponía motivo de celebración. El parto era un riesgo muy grande. La mujer vivía el embarazo más como un estorbo que como algo bello y tierno, pues ese embarazo no la eximía del trabajo y de las tareas que habitualmente debía llevar a cabo. Cuando se acercaba el momento del parto debía hacer frente a su temor ante la posibilidad de morir

La muerte hacía estragos, ya sea entre adultos o entre niños, estos últimos especialmente vulnerables. Muchos recién nacidos no sobrevivían al parto y muchas madres también morían. Si el bebé moría, la situación no tenía mayores consecuencias pero si era la madre la que moría y había más hijos en esa familia, la situación familiar estaba abocada a la desestructuración. En muchas ocasiones, si la madre moría, el pequeño era abandonado.

Cuando una familia tenía demasiados hijos, los abandonaban para poder mantener la estructura familiar.

Fuente consultada: Pobresa i marginació a la Catalunya il.lustrada: dides, expòsits i hospicians de Miquel BORRELL i SABATER

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