En el s. IV, el rey de Inglaterra prometió a su hija Úrsula en matrimonio; el novio era un noble inglés, pagano.
Úrsula era cristiana y por eso no se avino a celebrar ese matrimonio. Pidió permiso a su padre para hacer una peregrinación a Roma y éste le concedió tres años. Para esa peregrinación la acompañaron 10 doncellas.
Pasado ese tiempo y ya de regreso, pasaron por Colonia (Alemania) donde cayeron a manos de los Hunos que, ante la negativa de las doncellas a satisfacer sus deseos las asesinaron.
En un monasterio próximo a Colonia se encontró un manuscrito fechado en el año 922 en el que se narraba la historia y muerte de estas muchachas.
Según parece, se confundió “once” por “once mil” pero aún así se mantuvo el elevado número como una realidad y la historia se extendió por toda Europa.
Beatriz de Suabia, reina de España de origen alemán, fue quien hizo llegar a España la historia de las 11.000 vírgenes y quien introdujo la devoción a Santa Úrsula y las doncellas.


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