El terremoto de 1427

En el s. XV parecía que Amer se había recuperado de la fuerte crisis por la que atravesó durante el s. XIV con guerras, peste y éxodo de la población escapando de los malos usos.

Alrededor del monasterio se habían ido construyendo edificaciones, de manera que Amer ya era una población constituida como tal, con una parte antigua y una nueva.

En 1426 ya se produjeron los primeros avisos de movimientos sísmicos pero no fue hasta el 15 de marzo  de 1427 cuando tuvo lugar un terremoto de gran intensidad que tuvo un resultado catastrófico. En Amer fue especialmente intenso y los edificios totalmente destruidos fueron los de la parte antigua.

En 1432 los delegados episcopales realizaron visitas pastorales por todo el territorio afectado y elaboraron una lista detallada del estado en el que habían quedado las iglesias. Amer constaba como totalmente destruida, como tantas otras poblaciones de los alrededores. Para realizar los oficios religiosos tuvieron que improvisarse recintos.

El abad envió a un representante para que fuera a las diferentes sedes episcopales y a otros puntos solicitando ayuda para poder iniciar la reconstrucción.

La reconstrucción del pueblo la realizaron todo el colectivo de Amer: monjes, obreros y habitantes, así como también gente de los alrededores así como 3 peones franceses.

La iglesia de Sant Miquel que era la iglesia parroquial empezó a reconstruirse en 1433. Desgraciadamente fue volada por las tropas de Felipe IV de Castilla en 1657 y ya no se volvió a erigir. Sin la iglesia parroquial de Sant Miquel, será la iglesia de Santa Maria del monasterio de Amer la que asumirá la parroquialidad.

Por la parte de Lloret Selvatge el terremoto fue especialmente espectacular, pues la tierra se resquebrajó y de su interior salía humo y emanaciones sulfurosas.

Antes de que esto ocurriera, dicen que en la pequeña plazoleta que hay delante de la iglesia de Lloret Selvatge había un grupo de gente cantando, bailando y bebiendo. El sacerdote iba a dar la Comunión a un enfermo y aunque los toques de campana anunciaban el paso del sacerdote, la gente estaba tan absorta con sus bailes y canciones que no se percataron de ello y continuaron con su fiesta. El sacerdote les recriminó su actitud y les ordenó que cesara la fiesta pero la gente no quiso hacerle caso. El cura, muy enfadado, siguió su camino hasta fue a la casa del enfermo y a su regreso, allí donde había toda esa gente cantando y bailando, no había nadie, una enorme brecha en la tierra que seguramente había engullido a todas esas personas. Seguramente había sido un castigo divino.

De aquí surgió una leyenda que fue pasando de boca en boca, generación tras generación.

Del terremoto que destruyó el pueblo de Amer se culpó a Margarida Davesa, esposa de Guillem Davesa. Este es el único caso de supuesta brujería que tenemos en nuestro pueblo. Se decía que esta mujer invocaba al diablo y realizaba sacrificios con los cuerpos de niños muertos. Fue acusada formalmente pero el inquisidor fra Francesc Sala abortó el proceso por falta de credibilidad en las acusaciones.

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